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Cuando recién iniciamos un trabajo o nos adentramos en el mundo laboral, se comienza a percibir un sueldo cada mes. Probablemente no estábamos acostumbrados, por lo que muy fácilmente podemos comenzar a tomar malas decisiones acerca del uso del pago mensual.

Esas malas decisiones se pueden convertir en malos hábitos, como simplemente llegar al fin de mes sin un sol en la bolsa, después de eso se puede dar un efecto bola de nieve cuando se comienzan a presentar nuevos problemas financieros a los cuales no se les puede hacer frente.

Malgastar el sueldo

Es muy común que se cometan estos errores justo cuando se cobra el sueldo. Le mencionaremos algunos muy recurrentes para que los identifique y los evite.

Celebrar el cobro

Sabemos que ha trabajado duramente todo el mes o la quincena y que probablemente esté muy estresado. Una de las principales fugas de dinero se da cuando se cobra el sueldo y sale a celebrar con los amigos a algún restaurante o bar y termina gastándose el 30% de su sueldo (dinero que idealmente debería destinarse al ahorro). Probablemente desea darse un gusto como recompensa por el arduo trabajo, no tiene nada de malo hacerlo, pero con medida, y dentro de un presupuesto.

Si no confía en usted mismo, puede evitar este tipo de gastos limitándose a la disposición de poco efectivo una vez que reciba su pago.

Comprometer su dinero antes de recibirlo

La poca planeación y no saber diferenciar entre necesidades y caprichos puede traer como consecuencia que comprometamos nuestro dinero por hacernos de ciertas cosas incluso antes de recibir nuestro pago. Para cuya solución podemos recurrir al crédito o pedir dinero prestado, ya que podríamos perdernos la oportunidad de comprar dicho producto en ese momento.

No ahorrar

Dejar de considerar el ahorro desde que se inicia la vida laboral o cada vez que se recibe el pago del sueldo es un gran error. No solo está perdiéndose la oportunidad de tener un retiro más cómodo y menos estresante, sino que se está perdiendo la oportunidad de estar preparado ante imprevistos.

Pueden presentarse muchas situaciones, desde perder su empleo, un accidente o cualquier cosa que le impida seguir trabajando.

No hacer presupuesto

El presupuesto es una herramienta fundamental para la gestión y administración del dinero y los gastos. Nos ayuda a conocer el estado de nuestras finanzas para poder planear y organizar cualquier plan o sueño que se quiera realizar. Es por eso que no tener uno puede hacernos ir por la vida sin una protección y sin una pauta, que sin duda está destinado al desastre.

Fuera de lo que se piensa planear o comprar también es de mucha importancia para gestionar las deudas y poder liquidarlas lo antes posible.

Muchas personas prefieren deliberadamente ignorar el tener que sentarse y armar un presupuesto. Lo que no saben es que mientras más tiempo se pierda ignorándolo, más problemas se irán acumulando y cada vez será más difícil salir de ellos con medidas que pudieron ayudar en un pasado.